
En Egipto ha concluido una operación única: se extrajeron del fondo del mar Mediterráneo 22 bloques masivos pertenecientes al Faro de Alejandría. Este acontecimiento es clave para la arqueología mundial, ya que se trata de partes de una de las Siete Maravillas del Mundo, desaparecida hace más de mil quinientos años. Algunos de los elementos pesan hasta 80 toneladas, lo que demuestra claramente la magnitud de la antigua construcción. Ahora los expertos tienen la oportunidad de reconstruir el aspecto del faro, considerado irremediablemente perdido durante años.
Los trabajos se realizaron en el marco del proyecto internacional PHAROS, que reúne al CNRS francés, el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto y la Fundación Dassault Systèmes. La arqueóloga Isabelle Hairy dirigió la operación. El objetivo principal es digitalizar los elementos encontrados y crear un modelo digital lo más preciso posible del faro. Para ello, se utiliza la fotogrametría: cada bloque se escanea para obtener modelos 3D detallados. Este enfoque permite no solo preservar los artefactos, sino también representarlos en su contexto histórico.
Detalles del hallazgo
Entre los objetos recuperados hay detalles arquitectónicos del acceso: grandes umbrales, columnas, losas del piso y elementos de soporte. Todos formaban un portal monumental por donde ingresaban los visitantes al faro. La arquitectura combinaba tradiciones egipcias y griegas, lo que resalta la singularidad del monumento. Según Talent24h, algunos bloques pesaban hasta 80 mil kilogramos, lo que hacía su extracción un desafío técnico incluso para los especialistas de hoy.
Las ruinas sumergidas eran conocidas desde 1968, pero las investigaciones sistemáticas solo comenzaron en los años 90. El arqueólogo francés Jean-Yves Empereur fue el primero en realizar una importante expedición subacuática y registró más de 3.300 objetos, incluidos esfinges, obeliscos y columnas de granito. Sin embargo, solo ahora se ha logrado extraer los elementos más grandes y significativos, que durante décadas permanecieron en el fondo marino.
Tecnología y reconstrucción
En los últimos diez años, los especialistas han escaneado más de 100 fragmentos arquitectónicos hallados frente a la costa de Alejandría. Los nuevos bloques se sumarán a esta colección, permitiendo ensamblar una copia digital del faro como si fuera un enorme rompecabezas. No solo arqueólogos participan en el proyecto, sino también historiadores, arquitectos y expertos en monedas antiguas. Analizan las descripciones e imágenes históricas para determinar con precisión la ubicación de cada elemento dentro de la estructura.
Dassault Systèmes se encarga del ensamblaje virtual: los especialistas crean un modelo 3D donde cada bloque ocupa su lugar histórico. Este enfoque no solo permite estudiar el monumento, sino también presentarlo a un público amplio. Según RUSSPAIN.COM, la reconstrucción digital puede convertirse en la base para futuros proyectos educativos y turísticos relacionados con la historia de Alejandría.
Contexto histórico
El Faro de Alejandría fue construido a comienzos del siglo III a.C. por orden de Ptolomeo I Sóter. El arquitecto Sóstrato de Cnido erigió una torre de más de 100 metros de altura en la isla de Faros. El faro servía como punto de referencia para los barcos que surcaban las peligrosas aguas frente a la costa de Alejandría y era considerado la estructura más alta de su época. En 1303, un potente terremoto destruyó la torre, que dejó de cumplir su función. Posteriormente, las piedras que quedaban se utilizaron para construir la fortaleza de Qaitbay, lo que fragmentó definitivamente el monumento.
El descubrimiento actual permite recuperar parte del patrimonio perdido y replantear el papel del faro en la historia regional. La reconstrucción digital del Faro de Alejandría no es solo un experimento científico, sino también un intento de devolver a la ciudad su símbolo, aquel que durante siglos definió su estatus en el Mediterráneo.
El Faro de Alejandría es uno de los monumentos más conocidos de la Antigüedad y durante 16 siglos fue símbolo de la ingeniería y de la navegación marítima. Recuperaciones de artefactos de semejante envergadura son muy poco frecuentes: por ejemplo, a comienzos de los años 2000 en Italia se rescataron partes de barcos romanos antiguos, lo que permitió revisar el comercio marítimo de esa época. El nuevo hallazgo egipcio podría ser igual de relevante para comprender la historia del Mediterráneo y el desarrollo tecnológico en la Antigüedad.












