
En La Coruña continúa el resonante proceso por el caso del billete de lotería Primitiva perdido, con un premio de 4,7 millones de euros. En el banquillo de los acusados está el propietario del punto de venta, Manuel Reija, acusado de intentar apropiarse del importante premio. Según informa El País, el acusado sostiene que no pensaba quedarse con el dinero, a pesar de que acudió en cuatro ocasiones a la Sociedad de Loterías y Apuestas del Estado (Selae) para solicitar el pago.
Preguntas clave sobre la versión del acusado
Manuel Reija declaró ante el tribunal que el 2 de julio de 2012 encontró el boleto premiado en su escritorio mientras se encontraba solo en el local. Según él, no sabía a quién pertenecía el billete y no intentó obstaculizar la búsqueda del dueño. Sin embargo, la acusación señala acciones sospechosas con la máquina de lotería: antes de comprobar el gran premio se validaron otras combinaciones que coincidían con la fecha de nacimiento de un cliente, y luego esos mismos números se usaron para la semana siguiente. La investigación considera esto una prueba de que Reija estaba junto al verdadero propietario del billete en el momento de la verificación. El acusado sostiene que no es así y no pudo explicar las coincidencias.
Cuatro solicitudes de cobro
A pesar de declarar que no quería recibir el dinero, Reija solicitó el pago del premio a Selae en cuatro ocasiones. La primera solicitud, según explicó, fue para evitar que expirara el plazo de cobro si el verdadero dueño del billete no aparecía. Las otras tres solicitudes, según él, estuvieron relacionadas con su intento de entender el procedimiento del “expediente de hallazgo” — la búsqueda pública del propietario. Afirma que no sabía cómo debía actuar correctamente y que no recuerda los detalles de esas cartas.
El papel de la familia y detalles de la investigación
Tras encontrar el billete, Reija recurrió a su hermano Miguel, quien en ese momento dirigía la sucursal local de Selae, y a su hermana Belén, que también trabajaba en el sistema de loterías. Les informó sobre el hallazgo y regresó a su puesto de trabajo, esperando la aparición del propietario. Según sus palabras, nunca se presentó nadie a reclamar el billete. Durante las audiencias, Reija se mostró nervioso, con dificultades para responder y tampoco pudo recordar cuándo exactamente supo la cantidad del premio. Recalcó que no empleó la posición de su hermano para cobrar el dinero y que no existían instrucciones claras para este tipo de situaciones.
Contexto y reacción
El proceso judicial ha generado una gran repercusión en Galicia, donde historias de grandes premios desaparecidos ocurren muy raramente. Las dudas sobre la transparencia de los puntos de venta de lotería y los procedimientos para localizar a los propietarios de los billetes siguen siendo relevantes. En otras regiones de España también se dan incidentes relacionados con hallazgos inesperados y disputas por grandes sumas, como en el caso del accidente en Alcalá de Henares, donde los vecinos se enfrentaron a las consecuencias de fallos en la infraestructura, tema que se analizó en detalle en el reportaje sobre la restauración del suministro de agua.











