
En Madrid continúa un sonado juicio relacionado con el caso Kitchen, donde ha salido a la luz el papel del antiguo chófer de la familia Bárcenas, Sergio Ríos. Según informa El País, él habría sido, según la investigación, la pieza clave en la operación destinada a obtener información confidencial del ex tesorero del Partido Popular y su esposa. La Fiscalía solicita para Ríos casi 12,5 años de prisión, considerando sus acciones una traición a la confianza de la familia y parte de un amplio esquema de espionaje.
Confianza y acceso
La familia Bárcenas detalló ante el tribunal cómo Ríos, contratado a principios de 2013, rápidamente se convirtió no solo en su chófer, sino en una persona de absoluta confianza a quien se le encargaban las tareas más delicadas. Rosalía Iglesias subrayó que en casa lo trataban como a un miembro más de la familia, sin restringir su acceso a información privada. Según Bárcenas, Ríos transportaba documentos desde la sede central del partido en la calle Génova, y también entregaba papeles importantes al abogado Javier Gómez de Liaño. En ocasiones puntuales, incluso se le llegaba a confiar la entrega de dinero para destruir grabaciones comprometedoras relacionadas con la financiación del partido.
Cambio de comportamiento y sospechas
Rosalía Iglesias señaló que, tras la detención de su marido, percibió un cambio brusco en la actitud del chófer: se volvía nervioso, conducía de forma brusca y mostraba un interés excesivo por sus reuniones. Esto la llevó a sospechar y a exigir que se pusiera fin a la relación laboral con Ríos. Bárcenas añadió que le pagaba en efectivo para que no perdiera el derecho a percibir el subsidio de desempleo, y expresó su indignación por el hecho de que Ríos estuviera cobrando de diferentes fuentes al mismo tiempo, incluidos fondos estatales.
El papel de la policía y detalles de la operación
La investigación considera que fue precisamente el comisario José Manuel Villarejo quien involucró a Ríos como colaborador para obtener acceso a materiales que podrían ser de interés para la investigación de las actividades de altos cargos del Partido Popular. Según la fiscalía, Ríos recibió más de 53 mil euros de fondos reservados a cambio de sus servicios. El comisario Enrique García Castaño confirmó que le entregaron dispositivos electrónicos de Bárcenas para copiar la información.
Testimonios judiciales y contexto político
En las audiencias, Bárcenas contó que, incluso antes del inicio de la operación Kitchen, intentó, a través de Mariano Rajoy y el ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón, asegurar que su esposa pudiera evitar la atención pública al acudir al juzgado. Finalmente, Rosalía Iglesias fue llevada al edificio por una entrada separada. Bárcenas también recordó un encuentro casual con Villarejo en un restaurante en 2009, cuando aún no sabía quién era, y señaló que en ese momento se encontraba también otro implicado en la causa: José Luis Olivera.
Durante el proceso, la defensa de Ríos intentó poner en duda la versión de Bárcenas, aunque el abogado rehusó formular preguntas a Rosalía Iglesias, aludiendo a la postura de su cliente. El interés en los detalles del caso Kitchen no disminuye, especialmente después de que el tribunal haya delimitado previamente el número de acusados, generando debate entre los expertos. Los pormenores de esta decisión pueden consultarse en el material sobre cómo el tribunal en el caso Kitchen restringió la investigación y a quién afecta esto.












