
Las autoridades de Valencia, el día de la devastadora inundación del 29 de octubre de 2024, movilizaron solo a 19 de los 121 bomberos forestales disponibles, lo que representa apenas el 15% del total de especialistas. Según El País, la mayoría de los profesionales capacitados para actuar en situaciones de emergencia fueron enviados a casa ya a las 19:30, cuando el número de fallecidos alcanzaba decenas y cientos de personas quedaban atrapadas en viviendas, vehículos y en las calles.
Movilización limitada
Según el informe entregado a la jueza Nuria Ruiz Tobarra, solo cinco unidades trabajaron en el lugar del incidente, de las cuales dos estaban dotadas de transporte. Estos grupos rescataron a unas 40 personas y evacuaron a más de 150 a zonas seguras. Sin embargo, la mayoría de las 26 unidades de bomberos forestales de la provincia de Valencia no contaban con suficiente personal ni con el equipamiento necesario para operar en condiciones de inundación.
Se destaca además que el grupo de helicópteros de Siete Aguas no fue movilizado ni el 29, ni el 30, ni el 31 de octubre, y la unidad de Enguera se sumó solo el día 31. En las provincias vecinas, las primeras unidades empezaron a trabajar aún más tarde: en Castellón, únicamente en la noche del 30 de octubre, y en Alicante, el 31 de octubre.
Órdenes inesperadas y consecuencias
El informe presta especial atención a la actuación de la unidad de Buñol, que fue desplazada para vigilar el nivel de agua en el barranco del Poyo en Chiva. Según sus declaraciones, a su llegada la situación parecía tranquila, pero pronto el nivel del agua comenzó a subir. A pesar de ello, a las 14:40 recibieron inesperadamente la orden de abandonar el puesto y hasta ahora se desconoce quién dio esa orden. Después de las 16:00 el agua empezó a entrar en las casas de los vecinos de Chiva, y las corrientes provenientes de los barrancos Orteta y Gallego provocaron numerosas víctimas en la comarca de l’Horta Sud.
Tras recibir autorización para retirarse a las 19:30, parte de los bomberos permaneció en la base, mientras que otros quedaron bloqueados en una gasolinera o en la autopista A-3, donde una ola de agua cubrió sus vehículos. No fue hasta las once de la noche cuando el nivel del agua empezó a bajar y algunos rescatistas pudieron regresar a la base para, posteriormente, ya sin una orden oficial, salir a prestar ayuda en la autopista.
La labor de los distintos equipos
La unidad de Chelva trabajó en Utiel, asistiendo en la evacuación de afectados al centro médico y rescatando personas con ayuda de un tractor. Debido a las carreteras cortadas, tuvieron que pasar la noche en el parque de Requena. El grupo de Alzira rescató a unas 15 personas y ocho perros de una vivienda inundada en Alcudia. En Requena, los bomberos recibieron el primer aviso a las 14:00 para rescatar a una mujer mayor, y después continuaron la evacuación de personas con movilidad reducida, encontrando en una de las casas a una pareja fallecida.
En Yátova, parte de los rescatistas permaneció en la base, otros quedaron bloqueados en una gasolinera y quienes se dirigieron a la A-3 quedaron atrapados cuando una riada procedente del barranco Gallo, que desemboca en el Pollo, inundó la carretera. La situación se describe como un «escenario de guerra», donde voluntarios de Buñol realizaron cerca de 20 operaciones de rescate y ayudaron a evacuar a más de 150 personas de la autovía.
Contexto y reacción
Las decisiones sobre la movilización y distribución de fuerzas el día de la tragedia siguen generando interrogantes. No está claro quién dio exactamente las órdenes de retirar unidades de los puntos clave ni por qué una parte significativa de los profesionales quedó sin intervenir en el momento crítico. Como señala El País, estos detalles son la base de la investigación que dirige un juez de Catarroja.
No es la primera vez que se plantean cuestiones sobre las actuaciones de las autoridades y la distribución de recursos en situaciones de emergencia. En otros casos sonados relacionados con el funcionamiento de organismos públicos en Valencia también surgieron polémicas sobre la oportunidad y eficacia de las decisiones, como en el caso del regreso de Mónica Oltra a la política en medio de un proceso judicial, de lo que ya se había informado en el material de RUSSPAIN.












