
En Barcelona, durante la celebración de Sant Jordi, las colas para conseguir autógrafos de escritores populares volvieron a ser un fenómeno visible. Desde primeras horas de la mañana, decenas de adolescentes y sus padres hacían fila frente a librerías y pabellones para obtener la firma de autores como Alice Kellen, Blue Jeans, Meghan Maxwell y Joana Marcús. Para muchos jóvenes lectores, encontrarse con su autor favorito no es solo un acontecimiento, sino una oportunidad de convertir un libro común en una reliquia personal.
El furor matutino
En el centro comercial de la Diagonal, hacia las nueve de la mañana, ya se habían reunido unas 30 personas esperando el inicio de la firma de libros de Meghan Maxwell. Algunos llegaron desde otras ciudades, temiendo llegar tarde y quedarse fuera de los primeros puestos. Padres acompañaban a sus hijos, y hubo quien incluso pidió permiso en el trabajo para poder asistir al encuentro con la autora. Según una de las participantes de la cola, fue precisamente con los libros de Maxwell que empezó a leer, y la firma en su ejemplar favorito le da un valor especial.
El récord de llegada temprana lo batió una fan de Blue Jeans, que ocupó su lugar en la fila de la plaza Universitat ya a las ocho de la mañana. La apoyaba una amiga que terminó de leer el nuevo libro del autor en tan solo una semana. Los jóvenes lectores destacan que el estilo de Blue Jeans y su capacidad para crear personajes cercanos hacen de cada encuentro con él algo especial.
Interés masivo por los autores jóvenes
Al mediodía, en el Passeig de Gràcia, la atención del público la acaparó Joana Marcús, quien reunió una larga cola en FNAC de Glòries. Para muchos adolescentes, sus libros se han convertido en un apoyo durante momentos difíciles, y el encuentro personal se vive como una oportunidad para agradecerle a la autora su respaldo emocional. Para acceder a la firma, era necesario conseguir una entrada con antelación y la fila llegaba hasta el final del edificio. Algunos admiten que pueden leerse una novela de 600 páginas de Marcús en tan solo un mes, si la historia engancha desde las primeras páginas.
En la carpa de La Casa del Libro, la atención se centró en Alice Kellen. Sus seguidoras destacan que la autora describe magistralmente emociones complejas, permitiendo que los lectores se identifiquen con sus personajes. Para muchas, conocer a Kellen no es solo una oportunidad para conocerla en persona, sino también una forma de mostrarle apoyo. Algunas chicas llegaron una hora y media antes del inicio para asegurarse un sitio en la cola, y subrayan que es precisamente el estilo narrativo de Kellen lo que les hace volver una y otra vez a sus libros.
Nuevos nombres y la magnitud del evento
Este año se sumaron al grupo de autores que despiertan interés entre los jóvenes Regina Rodriguez, Imma Morales, Alina Not y David Uclés. El último congregó una de las filas más numerosas: muchos se sorprendieron por la magnitud del interés y señalaron que el autógrafo no solo es un recuerdo, sino también una oportunidad de agradecer personalmente al autor por su trabajo. Algunos participaron por primera vez en Sant Jordi y quedaron impresionados por el ambiente y la cantidad de personas afines.
Para la mayoría de los jóvenes lectores, un libro firmado se convierte en un verdadero ‘tesoro’ que guardan aparte del resto. Muchos confiesan que no están dispuestos a desprenderse de tales ejemplares y les reservan un lugar especial en la habitación. Esta actitud hacia los libros y sus autores subraya la importancia de la conexión personal entre el escritor y el lector para la nueva generación.
Contexto de la festividad y papel cultural
La festividad de Sant Jordi tradicionalmente reúne a los amantes de la literatura de todas las edades, pero en los últimos años es especialmente la juventud la que marca nuevas tendencias: las sesiones de firmas de autógrafos se convierten en una parte imprescindible del evento y el encuentro personal con el autor es un elemento clave de la experiencia lectora. Como también se señaló durante la intervención de Ali Smith en el contexto de las protestas de los bibliotecarios, de lo que se hablaba en el artículo sobre la reacción al Sant Jordi, los eventos culturales en Barcelona siguen generando una respuesta entusiasta y forjan nuevas tradiciones.











